HERRAMIENTAS PARA TRANSFORMAR EL TERRITORIO
El pasillo de arados
Aquí no hay un recorrido marcado. Pasea con calma y mira con curiosidad. A lo largo del pasillo encontrarás herramientas que muestran el ingenio y la capacidad de adaptación de los campesinos de Lanzarote.
Encontrarás herramientas como la azada, el horquetón, el arado de mano, la hoz, el azufrador o el sálamo. Cada una tiene un nombre, una historia y una función específica.
Fíjate en el desgaste de la madera, el hierro forjado o las dimensiones de cada pieza. Todos esos detalles hablan del tipo de trabajo para el que fueron creadas y de las manos que las utilizaron.
Más que una colección de herramientas, este espacio reúne el conocimiento que hizo posible la agricultura tradicional y, con ella, el paisaje que hoy identifica a Lanzarote.
El pajero
Entre los aperos que encontrarás hay uno que merece una atención especial: el pajero. Esta estructura circular no servía únicamente para guardar el cereal, sino para conservarlo en las mejores condiciones posibles.
La paja seca, conocida como palote —la planta del millo (maíz)—, formaba la capa exterior, mientras que los cereales más delicados se almacenaban en el centro, protegidos del calor y la humedad. Algunos pajeros se cubrían además con una torta de barro y paja que ayudaba a preservar el grano.
El conocimiento del campo
Detrás de cada herramienta hay una decisión. Su forma, sus materiales y su uso responden a los desafíos de un territorio donde el viento, la escasez de agua y la dureza del terreno condicionaban la vida cotidiana.
Cada apero conserva la memoria del trabajo para el que fue creado y muestra cómo generaciones de agricultores desarrollaron soluciones precisas para cultivar, conservar las cosechas y aprovechar al máximo los recursos disponibles. Juntas, estas herramientas permiten comprender el conocimiento que hizo posible el paisaje agrícola de Lanzarote.