EL PAISAJE DEL VOLCÁN

El ciclo de la tierra

El paisaje volcánico de Lanzarote dio lugar a una forma única de cultivar, basada en el aprovechamiento de la ceniza volcánica

Las erupciones de Timanfaya transformaron Lanzarote para siempre. Lo que parecía una tierra estéril dio lugar a una nueva forma de cultivar, basada en la adaptación al territorio y en el aprovechamiento de la ceniza volcánica.

Los enarenados, desarrollados en La Geria y extendidos posteriormente por toda la isla, permitieron conservar la humedad del suelo y hacer posible la agricultura en un lugar donde la lluvia es escasa. Gracias a esta técnica prosperaron cultivos como la papa, la cebolla, el tomate y, especialmente, la vid.

Hoy, los viñedos de La Geria son el mejor ejemplo de cómo el ingenio humano aprendió a trabajar con el volcán, convirtiendo la adversidad en uno de los paisajes agrícolas más singulares del mundo.

El picón y los enarenados

La ceniza volcánica que cubrió los campos tras las erupciones, conocida como picón, resultó ser un material extraordinario. Extendida sobre la tierra, actúa como una esponja: absorbe la humedad del ambiente durante la noche y la libera lentamente durante el día, al tiempo que protege las raíces del sol y del viento.

Esta capacidad para conservar la humedad convirtió al picón en la base de los enarenados, una técnica agrícola que permitió cultivar tierras que antes resultaban poco productivas.

La Geria y el cultivo de la vid

La vid es hoy el cultivo más representativo de Lanzarote. En La Geria, las cepas se plantan en hoyos excavados en la capa de ceniza volcánica y se protegen con pequeños muros semicirculares de piedra, conocidos como socos, que reducen el efecto del viento. Se trata de un sistema de cultivo que continúa realizándose de forma prácticamente manual.

En la isla se cultivan distintas variedades de uva, entre las que destacan la malvasía volcánica y la listán negro, protagonistas de algunos de los vinos más reconocidos de Lanzarote. El municipio de Tinajo concentra entre el 35 % y el 40 % de la producción vitivinícola insular.